Hay sueños y hay metas
He vuelto. Después de un año sin escribir, sin querer hacerlo por algún motivo. Probablemente escribimos cuando queremos que nuestra realidad sea más bonita, o simplemente necesitamos liberar sentimientos y pensamientos. A veces simplemente por inspiración.
Pero creo que con tantas novedades, con tantos giros, mi propia vida ha parecido un libro que probablemente tuviera bastante éxito, si saliese a la venta. Quizás algún día me digne a sacarlo a la luz.
Pero antes, dejo un relato más para la posterioridad, escuchando como siempre a Ludovico Einaudi.
"Ojalá los sueños se cumplieran tal como los escribe uno. Ojalá fuesen promesas con el destino, juramentos que una vez dichos en voz alta, uno no puede retroceder y comérselos. Ojalá cuando se dijesen en voz alta, se pudiera poner una fecha límite para cumplirlos. Que incluso pareciesen metas, porque todos sabemos que la distancia entre un sueño y una meta es la planificación y el trabajo que pongas en ello.
Pero hay sueños que no, que simplemente deciden quedarse en el tintero. Deciden esconderse a la luz de los planes, tímidos de decirse en voz alta, de escribirse siquiera más allá de los murales de la mente.
Hay sueños que en realidad tememos, que casi rozan por algún motivo el color de una pesadilla. Tienen esa tonalidad rojiza que destiñe el resto de colores, y que te avisan de que quizás no lo estás viendo todo tan lúcidamente como crees.
Hay sueños en los que sigues apareciendo tú. Y es que hoy, si hubiese puesto una fecha limite a aquel sueño, si me hubiese dignado quizás a soñarte en serio a mi lado y decirlo en voz alta, serías mucho más que un sueño. Habrías sido mi meta. "
Pero creo que con tantas novedades, con tantos giros, mi propia vida ha parecido un libro que probablemente tuviera bastante éxito, si saliese a la venta. Quizás algún día me digne a sacarlo a la luz.
Pero antes, dejo un relato más para la posterioridad, escuchando como siempre a Ludovico Einaudi.
"Ojalá los sueños se cumplieran tal como los escribe uno. Ojalá fuesen promesas con el destino, juramentos que una vez dichos en voz alta, uno no puede retroceder y comérselos. Ojalá cuando se dijesen en voz alta, se pudiera poner una fecha límite para cumplirlos. Que incluso pareciesen metas, porque todos sabemos que la distancia entre un sueño y una meta es la planificación y el trabajo que pongas en ello.Pero hay sueños que no, que simplemente deciden quedarse en el tintero. Deciden esconderse a la luz de los planes, tímidos de decirse en voz alta, de escribirse siquiera más allá de los murales de la mente.
Hay sueños que en realidad tememos, que casi rozan por algún motivo el color de una pesadilla. Tienen esa tonalidad rojiza que destiñe el resto de colores, y que te avisan de que quizás no lo estás viendo todo tan lúcidamente como crees.
Hay sueños en los que sigues apareciendo tú. Y es que hoy, si hubiese puesto una fecha limite a aquel sueño, si me hubiese dignado quizás a soñarte en serio a mi lado y decirlo en voz alta, serías mucho más que un sueño. Habrías sido mi meta. "
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