Las noches ya no están estrelladas
Es el último día, como ayer, como hace una semana, como hace un mes que dejó de importarme, eso me digo. Pero aquí sigo, delante de una pantalla pensando en que hoy no he desayunado un café con leche y un croissant a tu lado.
Echo de menos esa realidad, si tan solo pudiese separarla de la que conozco ahora.Tú, yo, y atardeceres de color naranja en las noches de verano y luego un manto azul con tintineantes luces que no solicitaban más que el máximo silencio en una noche de ciudad. Y ahí estábamos, molestando, haciendo ruido entre suspiros y promesas de amor.
Ojalá no hubiese quitado nunca el filtro de color rosa a esa lente, que no solo embellecía lo que viese, embellecía el mundo entero, hacia de la vida más.. Hacia que todo fuese más y mejor, y cuanto antes, y mucho mucho más. Todo se resumía en que contigo todo era más.
Y ahora que sé todas las razones por las que hoy es el último día que debo quererte, el cielo nocturno ya no parece que tuviese estrellas esas noches, ni que las mañanas oliesen a amor con cafeína, que las confesiones de amor no eran más que palabras y el futuro pintado una incerteza.
Hoy todavía te quiero, pero es la última vez que te quiero, créeme.

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