Buenos días, melón




Hoy duermes abrazándome y suspirando fuertemente, y te juro que escribo casi sin mover los dedos por no alterar ni tan solo un segundo la perfección de este momento.

Me prometí a mí misma que iría lento contigo, tan lento que hasta posiblemente me generase pereza el seguir haciéndolo,  pero el corazón se ha pasado todo eso un poco por el forro, y me va a mil por hora cada vez que te veo, cada vez que reímos, cada vez que comprendo que a este paso me terminaré enamorando de ti.

Y no entiendo que es lo que tenemos, no se sí es casualidad, destino, o causalidad de algún hecho pasado, pero encajamos tan bien como la pieza  suelta del salpicadero de mi coche, que simplemente pertenece. Como dices tú, podría no estar ahí, haberse caído, pero ya el coche aunque seguiría siendo mi coche, perdería valor. Y me apetece pertenecernos, que si no nos tenemos, sigamos siendo, pero siendo juntos tenga todo más valor

Comentarios

Lo que más ha gustado